El ayuno intermitente, aunque en la actualidad esté muy de moda, es una práctica que nuestros ancestros ya realizaban. De hecho, nuestra especie lo ha practicado en el 98% de su existencia, ya que hace millones de años la comida no estaba disponible las 24/7 como lo está ahora, y no les quedaba otra opción que esperar muchas horas, incluso pasaban días entre una ingesta y la siguiente, digamos que el ayuno intermitente formaba parte de su estilo de vida.
Morían a edades más tempranas si, pero la causa principal no era la comida.
El ayuno intermitente nos ayuda a conectar con las capacidades fisiológicas de nuestro cuerpo (como poder utilizar nuestras reservas de grasa como energía) que hoy en día hemos perdido.
El ayuno intermitente es la abstinencia total de nutrientes durante un periodo mínimo de 12 horas (donde empiezan los beneficios). Se han descrito diferentes tipos de ayuno dependiendo de la distribución horaria que se haga entre el ayuno y la ingesta de alimentos:
12/12: Tan sencillo como cenar a las 20:00 y no desayunar hasta las 8:00 del día siguiente dejando una distancia de 12 horas.
16/8: Se consigue evitando la cena o el desayuno. Ej.: Cenar a las 20:00 y des-ayunar a las 12:00 del día siguiente o comer la última ingesta a las 15:00 evitando la cena hasta las 7:00 del día siguiente.
18/6: Una vez que te familiarizas con el ayuno puedes ampliarlo un poco más.
23/1: Hay quienes lo practican, y no lo veo nada escandaloso para hacerlo de vez en cuando.
Todo el mundo ayuna por las noches mientras duerme sin darse cuenta
Entre los beneficios del ayuno intermitente podemos destacar los siguientes:
-Disminuye los niveles de insulina y azúcar en sangre
-Disminuye la inflamación corporal
-Mejora de la capacidad cognitiva y de concentración
-Ayuda en el control y pérdida de peso y grasa
-Ayuda a regenerar la microbiota intestinal
-Se activa la autofagia (os lo explicaré en el siguiente post)
Si os dais cuenta vivimos en una cultura de dieta en la que nos han dicho que debemos comer cada 2 horas para que nuestro metabolismo se acelere, para poder perder grasa y no pasar hambre… de ahí que muchas personas tengan ese miedo instaurado a pasar hambre y se pasen el día picando y con ese pensamiento recurrente acerca de cual va a ser la siguiente ingesta, lo que me parece una falta de libertad mental increíble.
Lo bonito de todo esto es que te da pie a replantearte la conexión contigo mismo/a, realmente comes con hambre real? O comes porque toca sin replantearte la pregunta anterior?